A ti Tieta A, mi amiga, mi confidente y mi impulso, te debo el darme esta visión de la vida.
A ti Noel G, por emprender conmigo está investigación con las bandas de Cancún, en aquel sueño de la pantalla chica
Jesús J, eres uno de mis últimos impulsos, que me permitió ver lo importante del texto, al recibir tú llamada después de aquel terrible ataque en tu poblado, dónde la confusión te violentó. Tus latidos se podían escuchar a través del auricular.
En aquel encuentro telefónico, comprendí que nadie merece una guerra, ni actos de violencia, en el que trastoquen la tranquilidad a cualquier ser humano. 